En ese momento me imaginé a Mike Tyson noqueando y destrozando a quien se le interpusiera en su camino, era como un león hambriento cazando a una gacela, entre mis 4 tíos intentaron detenerla, pero ella los mandó a sentarse a cada uno de un empujón, su fuerza era inmensa, descomunal como un terremoto y violenta como un huracán, yo observaba atónito lo que sucedía, estaba en blanco, pero a la vez asombrado de su fuerza. 

Yo miraba como ella lo sostenía del cuello con la mano derecha, mientras que con la mano izquierda rápidamente con tres certeros golpes, dos en el rostro y un quita aire en el estómago, lo mandaban al suelo, arrodillado él le suplicó que lo dejase de golpear y aquí entre nos ojalá no le hubiese hecho caso, ese tipo merecía otro round contra el pavimento, créanme lo que les digo, esa mujer sufrió mucho y tenía toda la razón para reaccionar de esa forma, más por lo acababa de suceder.


Les doy el contexto, recuerdo la fecha exactamente era un 12 de mayo del 2004, hasta ese entonces era mi mes favorito, ese día como de costumbre los niños se adueñaron de la calle para jugar pelota, vi como uno de ellos se alejó del grupo en busca de ladrillos para armar la portería, pero de la nada un hombre de aspecto raro se le acercó, le habló por su nombre como si lo conociera de toda la vida, este niño no supo qué responder, imagino que entro en pánico, aquel hombre lo sujetó del brazo y lo agito y le volvía a hablar por su nombre, los demás niños al ver que este tipo lo estaba atosigando y no lo soltaba empezaron a gritar pidiendo ayuda. 

El hombre al escuchar los gritos no fue capaz de soltarlo, este sujeto sin una pizca de tacto y de la manera más cruda se le acercó y fijamente mirándolo a los ojos le dijo al niño “yo soy tu padre”. Que tal la sinvergüenzura de este tipo, este niño era el hijo de aquella mujer de la que les conté hace un momento y ese hombre al que sometieron varias veces en el suelo era el padre.


El chico quedó pálido por lo que le acababan de decir y eso que él era moreno, ese momento entendí que era la primera vez que ese niño veía a su padre, de repente observe que en el hombro derecho del sujeto apareció una mano que lo hizo girar y bruscamente y como por arte de magia ese hombre salió volando por los aires cuál pedazo de papel inservible, la mamá de este niño inexplicablemente apareció, como toda buena mamá protectora, lo tomó del cuello y con palabras malsonantes lo empezó a tratar y lo demás fue una terapia antiestrés para la señora, porque con semejante tunda que le dio al tipo seguramente ella quedó relajada o tal vez más enfurecida.




Aún recuerdo todavía a aquel niño y lo traumático que fue esa escena, supe que esa señora ese mismo día que sucedió todo, se fue a España, luego me enteré que había sufrido el robo de una suma grande de dinero que se prestó del banco, iba a destinar ese dinero para el negocio que tenía, pero como ya no había dinero, pues tomó la mejor decisión para pagar la deuda que adquirió, aquel niño a sus casi 14 años creció solo, no tomo buenas decisiones, cayó en muchos vicios, pero lo bueno es que supo salir de cada uno, entró a la U, luego se casó y dicen que está ansioso por tener un hijo o hija, quiere regalarle un nieto a su madre.


Ah, por cierto, olvidaba mencionar un pequeñísimo detalle que no dije al inicio, esa mujer que sometió a ese tipo se llama Lourdes y es mi primer amor, mi madre y ese niño que no supo ese momento que estaba pasando, pues está de más decir quién es, pero por si acaso soy yo. Y si tal vez no fui muy claro, esa fue la primera vez que conocí a Fernando, lo llamo por su nombre, y hasta la fecha no creo que se merezca que lo llame papá, tal vez puede sonar esto a que tengo cierto rencor guardado, pero lo cierto es que no, hace bastante tiempo lo perdone, hemos intentado recuperar el tiempo, pero algunas ya no vuelven a ser las mismas, no le deseo el mal, a pesar de que muchas cosas pasaron después de aquel fatídico día. Aquel día donde lo perdí todo.



Mi primer amor